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3/9/07

Experimentos sin cura

Hoy en día la prensa saca sólo esos experimentos que salen triunfadores de una dura criba en la que miles caen en el olvido. El olvido es el averno más terrible que uno puede conocer, máxime si es "valioso" para su propio ego, por lo que hoy me he aprestado a visitar el averno para poder sacar estos diez experimentos del olvido, de los cuales uno lo ha sacado mi acompañante en aquella visita, el del ZXMORFOLO.

¿Juega la Muerte a la Megadrive? El caso es que lo sabemos, por mediación de su hijo, que es un viciado a la Megadrive. Siguiendo nuestro precepto de que los adictos se juntan con otros, podemos deducir que sí, pero no tenemos dinero para asegurar esta afirmación. Hacen falta 54 instrumentos y mediciones complejas, además de contratar a 100 científicos con experiencia. Resultado, el papel en el que anotamos nuestras divagaciones sobre el experimento andará volando por la ciudad con eso de las corrientes...

Caída gradual desde un precipicio. Hacer un experimento por hacer era deseado y codiciado por la escuela científica de Aylesbury, deseosa de obtener unos ojos de algún político desesperadillo. Los escolares bailaron de alegría, y en dos pasos de baile gritaron. Hubo fumata blanca, y de ahí nació el nombre del experimento ya mencionado. Consistía en manejar catapultas con diversos niveles de fuerza para comprobar el resultado de la importancia del impulso en la caída por un precipicio. Para demostrar valentía y orgullo ante la nación de cara al gobierno, todos los escolares realizaron el experimento. Decir que nunca se llegó a realizar, porque no había nadie que pudiera comprobar los resultados al no haber las herramientas necesarias... Pero sí que afectó a la economía local. Primero la cafetería de la escuela cerró, después la tienda de la escuela, de rebote vendría la clasura de la propia escuela y por último las tiendas juveniles que habían a su alrededor. No obstante, su duro aliento no llegó más allá. Eso sí, decir que en Aylesbury nadie quiso invertir en probetas...

Métodos bestias de eliminar a insectos: ¿Nadie le ha contado la historia de la caída de los Imperios? Tranquilo, crea lo que quiera. Así fue. En un arrebato de cotidianeidad, el imperio que usted imagine, ejecutó un experimento científico para justificar su superioridad ante los demás imperios. Un experimento que se bienversó tras la inmunidad de ciertos insectos a perfumes. Sí, los mataban con perfumes, con tal de no pagar telarañas al Deudor del Mundo, un caudillo que recogía los impuestos de todos los imperios. Se realizó, con un extraño desvío de los fondos a la sección militar. Lo cual hacía sospechar a algunos que se trataba de una estrategia para rearmarse y ser el imperio más fuerte del mundo. No obstante, en un giro de la trama insospechado, se equivocaron. Era para matar bichos a cañonazos, como bien dice el querido, por el Líder y por tres seguidores pirados, título. El resultado queda a elección del lector, pero lo que puedo decir yo es que todo fue un drama. Por alguna razón misteriosa, la grandeza del Imperio se esfumó a medida que aumentó la velocidad de aleteo de algunos insectos. Ellos pudieron presenciar mejor que nosotros el drama de la estupidez.

ZXMORFOLO. Nombre del experimento realizado por cuatro científicos, de los cuales uno era un gorila y dos eran piratas sanguinarios. Dicho experimento consistía en vestir a un rinoceronte con trajes de señora y llevarlo a los grandes almacenes en época de rebajas. El objetivo sería ver quién vencería, el rinoceronte, o las mujeres enajenadas por las rebajas. El experimento nunca se llevó a cabo...pues el animal se volvió loco en medio de aquello y asesinó al director general con veneno. Ahora, cumple condena de 40 años en la carcel de Cambridge. Sobre los científicos que llevaron a cabo el experimento no se sabe nada. Hay pruebas de que se han ido a Siberia y se mantienen escondidos debajo de una roca, probablemente armados con mantequilla pasada. Sin embargo algunos los han visto en las costas de Miami, montando en un ferry a 124 hormigas. Puede que se trate de otro experimento en bien de la humanidad, o de algunos.

Tópicos dañinos. Eso quiso comprobar un periodista, que buscó los más hirientes de una determinada nación. En cuanto los anotó todos, deseó buena suerte a su familia. Iba a realizar un hito histórico que pasaría a la historia del periodismo, proferir tópicos hirientes mientras caminaba alegremente. Viajó a la nación ya mencionada más arriba. Pisó tierra. Actuó y en este punto me detendré para decir: ¡Ay, esas caminatas saltando! Si las cuerdas vocales y las piernas del susodicho se gastaban, más lo hacía su cuerpo, que recibía "suaves muestras de cariño" por todo el pueblo. Esta incomprensión le costó la vida, por lo que el experimento nunca se terminó. Se rumorea que se hará uno similar, pero con armadura medieval para evitar igual resultado.

Iconos que impongan. Un informático, aburrido de los comentarios sobre su carrera como "¡Qué prometedor!", "Con qué velocidad y poesía teclea, es todo un nuevo futuro genio" o "¡Demasiado para mis ojos!", decidió asesinar brutalmente su progresión escogiendo un experimento de lo más monótono: colocar un icono que impusiera en la barra de tareas de su escritorio. Él miraba furtivamente a aquel icono mientras su cerebro no conseguía hacer que el susodicho le impresionara. La rutina fue su ruina, porque con el paso de los años su hardware se degradó y él envejecía. Cuando se le rompió totalmente su ordenador, despertó. El experimento había fracasado y bien que se arruinó su futuro. Quedó inutilizado completamente para la informática. Actualmente vende en barrios marginales cartones de detergente.

Patente de la risa. Un ciudadano normal y corriente, aburrido por no reírse en 48 años, quiso probar con algo de lo más absurdo. Un experimento psicopático para ganar pasta. Levantó sus pies de la casa y se fue directo a la casa australiana de las patentes para patentar algo. Ese algo era el algo más absurdo que se haya visto. Efectivamente, quería escribir a toda leche su solicitud de patente. A diferencia de los otros experimentos, éste no se llegó a realizar ni siquiera, porque en el acto el ciudadano se lesionó de la muñeca y no pudo terminar su solicitud, que quedaría para el museo del humor. El pobre ciudadano actualmente trata de conseguir reír, pero a día de hoy nadie le ha ayudado. ¿Quién le ayudará?

El canal que te dice ¡be!. La aborregación de las masas había llegado a unos extremos inconcebibles. El márketing funcionaba bien. Todo parecía duradero. Las cajas fuertes de las empresas mediáticas no conocían telaraña alguna desde hace tiempo, tiempo. Cuatro factores que parecían ideales para que el experimento de la cadena de televisión "Telahínco" funcionara. Márketing agresivo, lo llamaron algunos expertos. Demasiado agresivo fue, porque el nuevo canal mostraba directamente el borreguismo de los telespectadores. Un buen ejemplo lo tenemos en: "Les presentamos este espacio, digan ¡be!". Aunque fuera una verdad como un templo, lo que no es encubierto ofende a la gente. Les gusta lo sutil, vamos, el borreguismo encubierto. No funcionó el experimento aunque en el primer día tuviera audencia. Decir que Telahínco pudo salir de este experimento, sin embargo, conoció telaraña en su caja fuerte por vez primera en años. Fue un punto de inflexión para el márketing.

Letra homicida. Experimento que inició un científico de Graz (Austria) para poder rellenar su cupo de experimentos con tal de que no le despidieran de la universidad. Ahora separaré presentación de contenido. La presentación era terrible, pero formaba parte del contenido. Sabemos que se trataba de una prueba para mostrar si una letra peor de la recomendada podía asesinar vistas y aumentar el índice de ceguera del país. En las 155 "ratas de laboratorio" que sufrieron la ira accedieron al deseo del científico se vio un mayor incremento del esfuerzo a la hora de usar sus ojos. Pero la locura del científico no fue tanto. Nadie se quedó ciego, y el experimento ni le sirvió para salvar su carrera. Ahora vende boniatos en algún país lejano.

Vieja campeona. ¡Deporte, deporte! ¡Una vieja que suda como una condenada! La novedad es que estaba bien lejos del asilo. Y todo por intentar crear una boxeadora que pudiera asaltar el título de campeón a Mike Tyson. La vieja acababa agotada día a día, pero era una marioneta más del capitalismo. Como buena marioneta, callaba y se dejaba manejar por una empresilla de tres al cuarto que ganaba cuartos de millones con el boxeo. Casi muere con dos operaciones a vida o muerte, no obstante, sólo eran gajes del oficio. No importó a nadie de la empresa este hecho. La soltaron como una tigresa descarriada en el ring esperando de manera previsible el puñetazo de Tyson. Cuando sonó la campana, la vieja se dejó caer a tiempo para no recibir el puñetazo, consciente de que había sido objetivo de una manipulación patética. Tyson sin esfuerzo ganó el título. No en vano, la vieja se dejó derrotar para tener la excusa de irse a vivir a una montaña. Bien que vive actualmente.

4 comentarios:

Gato dijo...

A veces es bueno escribir lo primero que se te pasa por el perol...

JumaX9 dijo...

Mejor: Lo de la telebé

Peor: Juega la muerte a la Megadrive. Porque para comprobarlo sólo había que tirarse desde un precipicio y preguntarselo, podrían haberse gastado más pasta digo yo...

Mcmanus dijo...

Gato: Sí, sí. Pero... ¿Y la etapa de correción? Eso ayuda a afianzar la perola.

Juma: Es que los científicos no son magos, y por lo tanto no pueden ver a la muerte. De ahí la necesidad o necedad de gastar dinero.

JumaX9 dijo...

Pero la gente que moría en la opera si veía a la muerte y no eran magos. Todavía me falta mucho mundo (disco) por ver xD