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21/9/07

Cómo renunciar a una clase

Capítulo 0: El alumno está tenso en una clase funcionando a plena potencia. Combinaciones de palabras letales de alguien que lidera la clase, el profesor, hacen mella en su cerebro, mientras pone tensa su boca, entumece sus brazos y aletarga sus piernas. Esta combinación activa en la clase forma parte de alguien llamado Ente, que no es más que otro nombre clave para nuestro alumno. No obstante, en tal tierra desesperanzada llena de emulaciones de futuras felicidades surge algo milagroso y verdadero, la voluntad. Hay que dirigirla para unos usos u otros, por lo que en esta ocasión empleará la voluntad a sus intereses más cercanos en el momento oportuno, dejar la clase.

Capítulo 1: Las piernas no revolucionan ni una mosca, están tranquilas. No entendemos su idioma, pero dicen algo así como "Me aburro, tengo sueño". Se están preparando para el vicio sideral del sueño, por lo que el Ente debe apurarlas para que puedan seguir con vida y proseguir un nuevo camino, el del positivismo. Debe ser la primera señal de actividad para asegurar que se podrá pasar al lado práctico en cuanto se acabe con el teórico.

Capítulo 2: La boca está pronunciando el silencio, coaccionado por el superior de turno. Resumen, si otra boca impera, la nuestra calla. Deje que su cerebro arregle algunos asuntos y espere pacientemente. Entonces la boca actuará por su amo, el cerebro. Él le dirá lo que hay. ¡Muévase al son del amo! Hay que saber sincronizar bocas. Si la superior calla, actúe.

Capítulo 3: Los brazos sostienen algún lapicejo de mala muerte posiblemente comprado en un mercado con los siguientes calificativos: rastrero, deshonroso, estraperlista, rapaz, sagaz o cualquier otro. Elija el que le guste. ¿Y por qué lleva aquel objeto? Por petición del propio cerebro subordinado por algún cerebro aún superior. Cambie los planes de su cerebro y haga que uno de sus brazos se exprese con un gesto que atraiga la atención del profesor. Se avanzará mucho en el objetivo.

Capítulo 4: Su cerebro, es decir el amo, tiene que saber delegar sobre los protagonistas de los anteriores capítulos y encontrar las partes indicadas para causar impacto en el profesor. Si el amo no responde bien a nuestros deseos, provocará un fallo conocido como "excusa barata". Esto revertirá todo el proceso. Volverá al tedio mencionado en el capítulo 0. Si ha habido éxito, todo corresponderá con un certero movimiento del Ente, que alberga todo lo anterior, como se menciona al principio.

Capítulo 5: Profesor permite, ente corresponde. El último se levanta, camina y la puerta chirría con su presencia. Las bisagras trabajan a toda presión. Con un inapreciable ruido, nuestro Ente nos muestra sus habilidades con el pestillo. Se nota un pequeño ruido. Nada más trascendental sucede. Pasillo a pasillo, el ente saborea las mieles de la libertad. Ha renunciado a minutos de tiranía.

2 comentarios:

JumaX9 dijo...

Capítulo 6: Conociendo el sinsentido de la resistencia, el ente vuelve a la tiranía de la que por un momento pudo huir. "No beba antes de entrar en clase" dijo el profesor.

McManus dijo...

La ideología determinista indica que el alumno estaba condicionado a volver a sus orígenes. Ergo, nada del anterior texto fue real, sólo un jodido sueño ideal. Como Lenin.